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jueves, 13 de octubre de 2011

Ley de pasantías: municipalización y escuela "autónoma"

El decreto ley 1374/2011 de Régimen de Pasantías, de Cristina Kirchner, tiene el objetivo de poner a disposición de los empresarios mano de obra joven y barata, principalmente porque no se establece remuneración para los pasantes. El acuerdo de "cooperación", establecido en la ley, responde a una aspiración estratégica de la clase empresarial, que es subordinar la escuela pública al poder municipal y al lucro privado. La ley dice: "Es un convenio entre la ‘autoridad educativa nacional o jurisdiccional' con un ente colectivo (organismo de gobierno, cámara, federación o confederación empresaria) u ‘organización oferente' de pasantías de duración indefinida y por el cual se posibilita la realización de una gran cantidad de pasantías en diversas localidades (...) El presente acuerdo será aplicado en el ámbito de las jurisdicciones provinciales que lo firman, en adelante ‘las jurisdicciones', y en las que se vayan incorporando (...) Autoridad Educativa Jurisdiccional: refiere a la máxima autoridad educativa de cada jurisdicción (nacional, provincial o municipal)...".

Las pasantías en escuelas secundarias, sobre todo técnicas, funcionan en el país desde los años ‘90. Menem las puso en práctica junto con la Ley Federal de Educación, pero los funcionarios actuales reclaman una reglamentación que extiendan las pasantías entre la municipalidad y las empresas locales.

"Tenemos que poner al sistema educativo en función de lo que se produce en cada lugar, para que sea rentable para quienes producen", dice la revista ABC de la Educación (gobierno de Buenos Aires), año I, N° 1, abril de 2008. En el camino de la privatización de la educación pública, de su transformación en un negocio capitalista y en una fuente de lucro directa, la municipalización juega un papel fundamental porque regentea, desde muy cerca y con la participación de los punteros locales de los partidos patronales, el sometimiento de la juventud a los intereses de los empresarios. Los municipios se convertirán en una terrorífica "oficina de personal" gratuita para las empresas. También se establece en la ley el acuerdo marco individual de pasantías: "Es el convenio entre un alumno regular, su padre o tutor..., la autoridad de la 'unidad educativa' y el representante de la 'organización oferente' de la pasantía, estableciendo el plan de la pasantía y las condiciones de su realización". Es decir que cada director de escuela podrá negociar a sus alumnos como mano de obra para alguna empresa local. Es la llamada "escuela autónoma" que compite por el favor de las empresas, ofreciendo su mercancía al mejor postor.

Esta ley "cierra" el camino abierto por las leyes educativas del menemismo y del kirchnerismo, vinculando las políticas educativas privatistas de municipalización y de escuela autónoma con una de las fuentes de lucro educativas: las pasantías gratuitas bajo control patronal. El estudiante queda así a merced del manejo patronal (a través del instructor de la empresa) en forma individual. No hay "relación laboral"; por lo tanto, no tiene derecho a sindicalizarse y su sindicato estudiantil -el centro de estudiantes- ni se menciona, ya que, según el gobierno, debe actuar sólo para "colaborar con la escuela". Se cae de maduro que el esfuerzo de CFK de delimitarse de la política educativa privatista chilena es sólo de campaña electoral y preventiva, ya que así como la juventud chilena se rebela, también lo hace la estudiantina argentina. En este contexto, la formación científica y tecnológica, la superación de la fragmentación de la educación motivada por la división del trabajo no está en juego. Sólo se considera la adquisición de habilidades. Para dar cabida a las aspiraciones de la juventud por la educación y el trabajo debe derogarse esta ley de pasantías que es, en definitiva, una de las más perversas tercerizaciones de personal, y lanzar un plan de pasantías para todos los jóvenes mayores de 16 años, con planes de formación organizados y controladas por comisiones de estudiantes, docentes y trabajadores, con salario y condiciones de trabajo de convenios, es decir en condiciones de estabilidad laboral e igual salario.

Silvia Jayo

El gobierno K profundizó la crisis educativa

Desde hace ocho años, con un paquete propio de leyes K (Ley de Financiamiento, de Educación Técnica, de Educación Nacional, exigencia de 180 días de clase, Incentivo Docente, Pasantías) se avanzó en una sistemática devaluación y privatización de la educación pública. Según cifras del Indek, la repitencia en la educación secundaria trepó en un 50% y sólo el 18% de los jóvenes alcanzan un nivel secundario completo. Un informe conjunto del Cippec y la DGCyE, señala que en la provincia de Buenos Aires sólo el 15% de los jóvenes alcanza los 13 años de educación o más.

La futura ministra de educación de la provincia de Buenos Aires, ya designada, Silvina Gvirtz, es más contundente: en el quintil más pobre, el 24,8% de los alumnos repite en primaria, el 32% en la secundaria, y el 30% directamente abandona. Esto es resultado de una constante devaluación de los presupuestos educativos (cuyos recursos, como los de la Anses o la salud son destinados a pagar deuda externa o subsidiar a grupos capitalistas como Volkswagen o General Motors), de la adecuación de la escuela a las necesidades de las empresas (descalificación, mano de obra barata, pasantías) y de la sistemática pauperización de la clase obrera. Privatización En la provincia de Buenos Aires más del 40% de la matrícula está en la escuela privada (después de Capital, la jurisdicción en la que más ha avanzado la privatización).

El 75% de las escuelas privadas recibe subsidio estatal, la mayoría subvencionadas al 100 por 100, y en el caso de la educación confesional, todas subvencionadas al 100 por 100. Para los K que dicen que estamos en las antípodas de Chile, en el país trasandino la matrícula privada es del 50%, apenas un 10% más que en la Argentina. Derrumbe de la educación secundaria En estos ocho años, se ha triturado el colegio secundario. No hay edificios propios y la mayoría de las escuelas comparten edificio con las primarias.

La Ley de Educación Técnica, por otro lado, dejó la educación especializada en manos de las empresas, pasantías gratuitas incluidas, que les permiten armar escuelas propias de los grupos capitalistas por medio de las cuales forman y seleccionan a su mano de obra. Pero son las menos. La mayoría de las técnicas que no tienen interés para algún sector empresario se derrumban como el resto de las escuelas secundarias. Esto es así porque, como reconoció Filmus en un artículo en la revista "El Monitor", editada por el ministerio de Educación de la Nación, para las necesidades de mano de obra precaria que requiere el mercado laboral hoy, lo que aprenden los chicos en el secundario sobra. El Indek ratifica los dichos del ex ministro: En la industria manufacturera, sobre un universo de 1.247.708 trabajadores considerados en la muestra, sólo 263.000 tienen secundario completo; en el Comercio, sobre un poco más de 2 millones, apenas 506.000, y en la administración pública, sobre 922.000 empleados considerados, sólo 218.577. La política educativa K está al servicio del embrutecimiento y la desvalorización de la mano de obra, y es la causa de las crisis que explota al interior de las escuelas.

Los paros masivos de la última semana de setiembre en la provincia de Buenos Aires en reclamo de aumento salarial y contra la "violencia en las escuelas" (28 y 29), los paros masivos del Suteba Bahía Blanca y parcialmente del Suteba Escobar por los mismos motivos, el plan de lucha arrancado por la base docente a la burocracia celeste de Amsafe, en lucha contra Binner y a favor del 82% móvil con 25 años de servicio, las recientes huelgas y manifestaciones de los docentes de Neuquén conforman la reacción creciente de la docencia contra esta política de destrucción educativa.

Daniel Sierra